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La primera entrevista como acto de encuentro: una lectura desde múltiples perspectivas

Actualizado: 28 abr


Si en la tradición de Horacio Etchegoyen la primera entrevista se constituye como un momento clínico fundante, otros autores han aportado matices que permiten comprender aún mejor la complejidad de ese instante inicial. Lejos de ser un simple intercambio de información, la primera entrevista puede pensarse como un acontecimiento relacional, donde se ponen en juego dimensiones transferenciales, simbólicas y vinculares desde el primer contacto.



1. El espacio potencial del encuentro (Winnicott)

Para Donald Winnicott, el encuentro terapéutico se inscribe en lo que denomina el espacio potencial: un territorio intermedio entre la realidad interna y la externa. En la primera entrevista, este espacio aún es frágil, incipiente, pero absolutamente decisivo.

El terapeuta no solo escucha: sostiene. Sostiene con su presencia, con su disponibilidad psíquica, con su capacidad de no invadir. En este sentido, la primera entrevista no es tanto un momento de interpretación, sino de alojamiento.

En el contexto actual, esto adquiere especial relevancia: generar ese “espacio potencial” en lo virtual implica crear condiciones donde el paciente pueda sentirse seguro aun sin la presencia física.

2. La importancia del encuadre (Bleger)

El psicoanalista argentino José Bleger aporta una noción clave: el encuadre como estructura que hace posible el proceso.

En la primera entrevista, el encuadre comienza a delinearse:

  • horarios

  • modalidad

  • honorarios

  • reglas implícitas y explícitas

Pero Bleger va más allá: el encuadre no es solo lo que se dice, sino también lo que se mantiene estable.

👉 En lo virtual, esto se traduce en:

  • claridad en los tiempos de respuesta

  • consistencia en la comunicación

  • previsibilidad del dispositivo

Sin encuadre, no hay proceso. Pero sin flexibilidad inicial, tampoco hay acceso.

3. La demanda y su transformación (Lacan)

Desde otra perspectiva, Jacques Lacan introduce una distinción fundamental entre demanda, deseo y necesidad.

El paciente llega con una demanda:

“quiero dejar de sentirme así”,“quiero una solución”,“quiero entender qué me pasa”.

Pero esa demanda, en la primera entrevista, aún no está elaborada.El trabajo del terapeuta no es responderla directamente, sino escuchar qué hay detrás de ella.

La primera entrevista, entonces, no busca satisfacer la demanda, sino comenzar a transformarla en pregunta.

4. La alianza terapéutica (Bordin)

Desde un enfoque más contemporáneo e integrador, Edward Bordin propone el concepto de alianza terapéutica, compuesta por tres elementos:

  • acuerdo en objetivos

  • acuerdo en tareas

  • vínculo emocional

La primera entrevista es el momento donde esta alianza comienza a gestarse.

No se trata aún de un acuerdo formal, pero sí de una percepción:👉 “¿puedo trabajar con esta persona?”👉 “¿me siento comprendido?”👉 “¿hay algo acá que tiene sentido para mí?”

5. El primer encuentro como experiencia emocional (Carl Rogers)

Por su parte, Carl Rogers enfatiza tres condiciones esenciales:

  • empatía

  • congruencia

  • aceptación incondicional

Desde esta mirada, la primera entrevista no es principalmente técnica, sino experiencial.

El paciente no evalúa teorías: evalúa cómo se siente en presencia del terapeuta.

Síntesis integradora

Si reunimos estas perspectivas, la primera entrevista puede pensarse como un cruce de dimensiones:

  • Es acto clínico (Etchegoyen)

  • Es espacio de sostén (Winnicott)

  • Es instauración de encuadre (Bleger)

  • Es escucha de la demanda (Lacan)

  • Es inicio de alianza (Bordin)

  • Es experiencia emocional (Rogers)

Y en el contexto actual, es también un encuentro mediado por tecnología, donde estas dimensiones no desaparecen, sino que deben ser reconstruidas con nuevos recursos.

Cierre

La riqueza de estas miradas converge en una idea común:

La primera entrevista no define solo un tratamiento.Define si ese encuentro tiene la potencia suficiente para convertirse en un proceso.

Y esa potencia no depende de una técnica aislada, sino de la capacidad del terapeuta de integrar:

  • escucha

  • presencia

  • criterio

  • y humanidad

 
 
 

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